A punto de salvarme de una historia de lealtades y sucesiones reales, me pregunto a veces que cien años no es nada para una primera y segunda guerra mundial. Las cruzadas es un juego de malavares y otra de marcomanos donde los conflictos de autoridad y defensa del honor hacen honores a juegos de palabras, pero con paréntesis muy peligrosos; donde se pactan guerras de razones, cada cuál a la suya...y yo, a punto de salvarme.
Sin enterarme que pasa en el mundo, sé que el hombre se convierte en lo que piensa; y entonces aparece el poder como principal alimento de un secreto en el anonimato donde ellos son lo que creen ser : un envejecimiento prematuro donde la salud mental es eternamente una locura indefinida...
y yo, a punto de salvarme.
Crónicas del poder , donde no estoy al margen de ellas; como un ciudadano más, estoy invitado al uso de grandes estafadores, que cuestionan de qué manera parar una guerra sin querer acabar con ella...
y yo, a punto de salvarme.
Y entonces, aparece mi locura, la carcoma de mis sueños venideros. Sin salvarme de ella, no me importa, porque no atiende a razones de este tipo de actos ; ni siquiera a la congruencia de guerras malditas.
... Y es que los que me dijeron loco, jamás los olvidaré, mi triste y querida locura.
Al fin y al cabo, me ensañaron como salvarme de ellos y sus balas a flor de piel.
Gracias por estar ahí, al otro lado.

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